Investigación cualitativa de los empaques alimentarios
En los resultados se observó que el 93.6% de las personas cuenta con algún medio de refrigeración en su hogar, mientras que el 6.4% indicó no contar con ninguno (Fig. 1). Respecto al consumo de alimentos empaquetados, los tres productos más adquiridos son los lácteos (87.1%), los embutidos (74.2%) y los alimentos congelados (45.2%) (Fig. 2).
Fig. 1: Gráfica sobre los medios de refrigeración en los hogares.
Fig. 2: Gráfica de los alimentos empaquetados de mayor consumo.
Los usuarios que sí cuentan con algún tipo de refrigeración indicaron que, en los casos en que no hay servicio de electricidad, utilizan principalmente tres métodos para conservar sus alimentos. El 51.6% opta por almacenarlos en una hielera, el 25.8% indicó no contar con ningún método de conservación, y el 22.6% prefiere consumir los alimentos de manera inmediata (Fig. 3).
Fig. 3: Gráfica de los métodos de conservación de alimentos cuando no hay electricidad.
Respecto a los alimentos que los encuestados consideran más seguros y que no requieren sellado para su refrigeración, se identificaron principalmente las frutas y verduras, el huevo, así como los alimentos secos como galletas, cereales y arroz. Asimismo, se mencionaron productos enlatados como el atún, los cuales son percibidos como alimentos de bajo riesgo en términos de conservación y seguridad alimentaria.
Esto deriva en que el consumo de alimentos empaquetados se realice con frecuencia semanal en el 35.5% de los encuestados, mientras que el 22.6% indicó que lo hace de forma ocasional y el 19.4% de manera diaria (Fig. 4).
Fig. 4: Gráfica de la frecuencia de consumo de alimentos empaquetados.
En algunas ocasiones, la mala conservación de los alimentos puede llegar a perjudicar al usuario, provocando problemas como la intoxicación alimentaria. Sin embargo, estos casos no son frecuentes, ya que solo el 19.4% de los consumidores reportó haber presentado una intoxicación, mientras que el 80.6% indicó no haber tenido este tipo de problemas (Fig. 5).
En la encuesta realizada, entre las personas que sí reportaron haber sufrido una intoxicación alimentaria, se identificó que los casos se distribuyen de manera equitativa entre un periodo de seis meses y un año, con un 50% en cada intervalo (Fig. 6).
Fig. 5: Gráfica de la presencia de intoxicación alimentaria.
Fig. 6: Gráfica del tiempo de ocurrencia de la intoxicación alimentaria.
De los síntomas presentados por el 19.4% de los consumidores que reportaron intoxicación alimentaria, los más frecuentes fueron el dolor estomacal (83.3%), así como vómito y diarrea en el 66.7% de los casos (Fig. 7).
Respecto a los alimentos que ocasionaron estos síntomas, se identificaron principalmente el pescado, el jamón en mal estado, la carne y el helado .
Fig. 7: Gráfica de los alimentos asociados a la intoxicación alimentaria.
En los datos recabados podemos identificar comportamientos inadecuados para la conservación de alimentos aún cuando se encuentran sellados, pues es importante reconocer que estos alimentos proveen una barrera física para la conservación del producto, sin embargo el ambiente sigue siendo un factor que puede afectar la seguridad del mismo. Algunos de los consumidores consultados demuestran ser conscientes del hecho, lo cual nos demuestran con el consumo inmediato de dichos productos, no obstante, se pueden encontrar formas más óptimas informándose dependiendo del producto.
Expertos consultados
Por otra parte, al entrevistar a un par de profesionales del área de nutrición (consultar anexo), se encontró que muchos de los empaques no están diseñados para mantener la cadena de frío por mucho tiempo luego de ser tomados de un refrigerador y expuestos a la temperatura del ambiente, y que tampoco se piensa en la forma de traslado al momento del diseño y selección de los empaques antes de salir al mercado, pues estos productos suelen presentar abolladuras. Asimismo, comentan que es importante que dichos productos señalen de manera clara que los productos que muestran daños en el empaque no deberían ser consumidos.
Por otro lado, también se obtuvo que la enfermedad más recurrente debido al consumo de productos alimenticios empaquetados es la obesidad, pues el estado de Yucatán ocupa uno de los tres primeros puestos a nivel nacional, lo cual consecuentemente deriva también en diabetes, hipertensión, SOP, entre muchas otras enfermedades. Si bien muchos de los productos actualmente vienen con sus respectivos sellos de “exceso de calorías”, “exceso de edulcorantes” y “exceso de sodio”, los profesionales comentan que es muy común que las personas aún no sepan leer bien estas etiquetas y que se les dificulte aún más debido a que los productos con estas etiquetas no tienen buena legibilidad o son difíciles de ver en el empaque, pues muchos de los alimentos suelen solo tenerlas en un lado del empaque, por lo que si no se tiene el hábito de leer el etiquetado se pierde de vista y los consumidores toman el producto sin estar bien informados de su contenido.
Dentro de la información recabada durante dichas entrevistas, también se encontró que los consumidores no son conscientes de los riesgos que puede conllevar consumir un alimento mal empaquetado, pues los profesionales reportaron que una mala refrigeración o daños en el empaque “favorecen el desarrollo de microorganismos perjudiciales para la salud”, por lo que es importante tener en cuenta todos los aspectos de conservación desde el empaquetado, el transporte, la recepción y el almacenamiento de los mismos. Resultó también muy interesante que reportaron que algunos empaques pueden alterarse químicamente al entrar en contacto con altas temperaturas, liberando microplásticos o modificando el sabor de los productos; el caso comentado al respecto es el de Chobani, una marca de productos lácteos como el yogurt, la cual tuvo incidentes con la liberación de ftalatos de sus envases hacia el producto. Comentaron que es muy común que culturalmente no se tenga en cuenta el riesgo de no saber que hay envases o empaques que deben ser manipulados de cierta manera o deba evitarse la exposición a ciertos factores, y esto tanto por costumbre como por la falta de una advertencia en los productos.
Por último, recomendaron que el etiquetado de los productos debería tener una mayor legibilidad y ser más fácil de comprender para el consumidor. En los datos recabados podemos identificar comportamientos inadecuados para la conservación de alimentos aun cuando se encuentran sellados, pues es importante reconocer que estos alimentos proveen una barrera física para la conservación del producto; sin embargo, el ambiente sigue siendo un factor que puede afectar la seguridad del mismo. Algunos de los consumidores consultados demuestran ser conscientes del hecho, lo cual nos demuestran con el consumo inmediato de dichos productos; no obstante, se pueden encontrar formas más óptimas informándose, dependiendo del producto.
ANEXOS
¿Qué tipo de errores en el empaquetado pueden provocar contaminación más fácilmente en esta región?
P1: Los principales factores son la temperatura elevada y el traslado. El calor deteriora los empaques y el transporte puede dañar productos (golpes, abolladuras), lo que permite la entrada de microorganismos y aumenta el riesgo de contaminación.
P2: La contaminación puede darse por diversos factores, como la mezcla de alimentos con alérgenos, el uso de colorantes y el sistema de transporte. Durante la producción, es fundamental cuidar las líneas de procesamiento para evitar la contaminación cruzada con alérgenos y especificar claramente qué tipos de alérgenos pueden encontrarse en el alimento, de acuerdo con la materia prima utilizada (gluten, nueces, colorantes, semillas, etc.). En la cadena de transporte, también debe indicarse si el producto requiere cadena de frío y su vida de anaquel.
¿Cuáles son los principales problemas de salud relacionados con la alimentación en Yucatán?
P1: Predomina la obesidad infantil, lo que incrementa el riesgo futuro de enfermedades como diabetes, resistencia a la insulina e hígado graso, generando problemas de salud desde edades tempranas.
P2: Los principales problemas de salud son el sobrepeso y la obesidad, los cuales pueden derivar en otras enfermedades como hipertensión, diabetes y SOP, entre otras.
¿Los usuarios de comida empaquetada o envasada entienden o distinguen los riesgos de un producto mal empaquetado?
P1: No todos los consumidores identifican los riesgos de un mal empaquetado, ya que muchos creen que el daño es solo externo y que el producto sigue siendo apto para el consumo.
P2: No todos los consumidores conocen el etiquetado ni comprenden su significado. En algunos productos, la etiqueta no se encuentra en un área visible y, en el caso de los alimentos a granel, no se conocen los sellos ni la información del producto de origen.
¿Qué considera que debe presentar el diseño del empaque para evitar contaminación y qué debe reforzarse para que sea saludable?
P1: El empaque debe ser seguro, resistente al traslado y al calor, e impedir la entrada de contaminantes. Además, debe permitir que el consumidor identifique fácilmente que el producto es seguro y confiable.
P2: Es fundamental que los sellos sean claros y estén ubicados en áreas visibles del empaque. Además, las personas encargadas del transporte deben respetar la cadena de frío, y quienes reciben y almacenan los alimentos deben priorizar las características organolépticas de cada tipo de producto.
¿En su opinión, cómo la mala refrigeración afecta a los alimentos empaquetados?
P1: La mala refrigeración de los alimentos favorece el desarrollo de microorganismos perjudiciales para los mismos, así que pueden no ser aptos para el consumo, por eso la importancia de que el proveedor, el transporte, la recepción, el almacenamiento y la exhibición de los alimentos sean de acuerdo a las necesidades que requiera.
P2: La mala refrigeración favorece el desarrollo de microorganismos perjudiciales, lo que puede hacer que los alimentos no sean aptos para el consumo. Por ello, es importante que el proveedor, el transporte, la recepción, el almacenamiento y la exhibición de los alimentos se realicen de acuerdo con las necesidades específicas de cada producto.
Desde su perspectiva médica,
¿Qué recomendación daría a diseñadores para proteger mejor la salud del consumidor?
P1: Etiquetas claras y fáciles de entender así mismo siempre respetar la normatividad de cada alimento
P2: Es indispensable contar con etiquetas claras y fáciles de entender, así como respetar siempre la normatividad correspondiente a cada tipo de alimento.
Evidencia de entrevista:
INTEGRANTES DE EQUIPO:
Shannon Abigail Rodríguez Cen
Alan Andre Pólito Castillo
Raquel L. Rosado Gamboa
Alexander D. Cauich M.

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